La primera vez que entré en Viridiana, fue como entrar en otro tiempo y como si no estuviese ya en España.

Me llamó mucho la atención las mesas con esos sombreros llaneros. En ese momento sólo podía pensar en que me encantaría tener uno.

Tanto los sabores como las texturas son sorprendentes y sobre todo lo mejor es que perduran en el tiempo.

Me encontré con dos degustaciones de menús increíbles y nunca me hubiese imaginado que a través del sabor podría viajar tan lejos y en tan poco tiempo.

No quieres probar otro plato porque no deseas perder ese gusto que tienes en ese momento, pero lo que no te puedes imaginar es que el siguiente plato te volverá a desbordar en sentidos y sabores y así uno tras otro.

No os desvelo cuáles son sus platos porque lo mejor es ir a probarlos.

Eso si, aconsejo ir con el estómago vacío y ser comilón, porque una vez que has empezado ya no puedes parar y te puedo decir que sales bastante lleno.

Otro de los motivos por lo que me gusta ir es porque D. Abraham García, SIEMPRE, sale a hablar con sus comensales y a comprobar si nos gustan sus platos.

Da gusto ver cómo un Chef que tiene la importancia e historia que tiene él, sigue preocupándose del cliente.

En muchas ocasiones termina siendo un amigo y, ¡SEÑORES, SINCERAMENTE NO ME EXTRAÑA NADA!

RESTAURANTE VIRIDIANA

Calle Juan de Mena, 14 Madrid

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